Desmontando mitos: No es necesario ser flexible para practicar yoga

Una frase que me repiten muchas personas es “me apuntaría a yoga pero no soy flexible”. La imagen que más se da en redes sociales, revistas y demás es la de la persona (en su mayoría chicas) que hace posturas muy complicadas, se contorsiona o hace la postura sobre la cabeza como si estuviera flotando.

Nada más lejos de la realidad, el yoga es una ciencia que se adapta a cada un@, una ciencia en la que lo que más importa es el respeto y la aceptación del propio cuerpo, así como la presencia y la respiración. Es una práctica que ayuda a alcanzar la relajación y la paz mental, que armoniza y puede sanar el cuerpo, que equilibra las emociones, que ayuda a ir hacia dentro, y que cambia la manera de ver el mundo y la propia vida.

Durante estos años me he encontrado que la mayoría de mis alumn@s han sido más flexibles que yo. Al principio me podía frustar un poco, cuando no llegaba a atisbar todavía toda la dimensión de la práctica del yoga. Ahora valoro y reconozco todo el aprendizaje que me da mi cuerpo tal y como es, y puedo realmente contar por mi experiencia que no es necesario tener un cuerpo flexible para hacer yoga, ni siquiera es el objetivo.

Lo que a mí me da el yoga es algo que va mucho más allá, y es hacer espacio en mi cuerpo y mi mente para encontrarme, y desde ahí, pasar de ser víctima de las circunstancias a ser responsable y cocreadora. El filtro desde el que veo mi vida y el mundo cambia, y eso me hacer vivir en paz.

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